Tras las brillantes "La estación de la Calle Perdido" y "La Cicatriz", China Miéville saca la tercera novela ambientada en el mismo mundo: El Consejo de Hierro.
La primera novela, La estación de la Calle Perdido, nos presentaba una ciudad abrumadoramente superpoblada, Nueva Crobuzon, donde coexistían los motores de combustión y las tecnologías más avanzadas con los demonios, la taumaturgia o la telepatía. En la segunda, La Cicatriz, ambientada en el universo, aunque no era la segunda parte de la anterior, descubrimos una ciudad, Armada, construida mediante barcos abandonados, que intentaba una hazaña casi imposible: llegar a la Cicatriz, un lugar donde el tejido de la realidad se había quebrado. De nuevo, barcos de propulsión nuclear coexistían con vampiros y magias ancestrales.
En esta tercera novela, de nuevo en la ciudad de Nueva Crobuzon (aunque sigue siendo una novela independiente que se puede leer sin haber leído las anteriores), Miévill nos presenta a unos insurrectos que pretenden cambiar el orden militar que impera en la ciudad de Crobuzon. Para ello intentarán despertar un poder ancestral, El Consejo de Hierro...